Embajada de la República Argentina en Confederación Suiza

 

La emigración suiza a la Argentina

Síntesis de la emigración suiza a la Argentina

El cierre de fronteras provocado por los conflictos de la guerra napoleónica redujo las fuentes esenciales de recursos para las regiones más pobres de la Confederación Suiza. El período 1845-55 se caracterizó por una serie de crisis en todos los órdenes.

En febrero de 1856 llegó a la provincia de Santa Fe el primer contingente de 421 europeos y en el mes de junio ya se habían establecido alrededor de 200 familias de agricultores, unas 1.400 personas, de las cuales más del 50% eran suizos de habla francesa y alemana. La colonia fundada se llamó Esperanza, las concesiones se adjudicaron por sorteo y en 1862 se entregó la propiedad definitiva a sus ocupantes.

También en el año 1856 diez labradores con sus respectivas familias llegaron a Baradero, oriundos de la Suiza francesa y fundaron Colonia Suiza o Colonia Agrícola de Baradero.

A partir de 1857, con intervalos de un año, surgieron las colonias San José en Entre Ríos y San Jerónimo Norte y San Carlos en Santa Fe. Con Esperanza y Baradero conformaron las cinco colonias más antiguas con las que se cierra la primera etapa de la colonización suiza en la Argentina. Entre las familias tradicionales de esta colonias merecen destacarse las de Juan Genoud, José Cardinaux, José Liandat, Carlos Beck (fundador de la colonia San Carlos) y Jacob Reutemann.

En 1869 se fundó Grütly (Reutemann fue uno de los primeros pobladores) y posteriormente Santa María, Colonia Nueva y Rivadavia, con inmigrantes suizos e italianos.

Guillermo Lehmann, oriundo de Winterthur, Cantón de Zürich, fundó numerosos pueblos entre 1870 y 1880, siendo Rafaela uno de los más importantes.
En 1872 el Inspector de colonia Guillermo Wilcken registró 16.678 habitantes extranjeros distribuidos en 34 colonias en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. De esa cifra 5.957 eran suizos, seguidos de los italianos, los “nuevos argentinos” (hijos de colonos extranjeros y extranjeros naturalizados), los franceses y los alemanes. Por su parte, un informe del Consulado suizo de la misma fecha indica un total de 10.000 suizos residentes en la Argentina; aproximadamente 2.000 vivían en Buenos Aires.

El trazado del Ferrocarril Central Argentino, de Rosario a Córdoba, favoreció la instalación de colonias, poblándose una amplia faja de tierras a cada lado de la vía. A partir de 1870, los suizos fueron elegidos para iniciar ese poblamiento en gran escala. Así surgieron las colonias agrícolas de Bernstadt (hoy Roldán), Carcarañá, Cañada de Gómez, Tortugas, Armstrong y otras.

A la gran mayoría de tesineses que caracterizó la inmigración individual y urbana hasta 1880 -fundamentalmente obreros de la construcción y artesanos- siguieron nuevos inmigrantes de habla alemana y francesa. Así, pequeños contingentes de suizos se dirigieron a Rosario, Córdoba, Tucumán, Mendoza, Mar del Plata y Bahía Blanca.

En 1882 existían más de 30 colonias. De 1883 a 1889 se registró la máxima afluencia suiza a la Argentina, para decaer bruscamente en 1890 por causa de la crisis financiera que atravesó la Nación. En 1890 se contabilizaron unos 30.000 suizos en la Argentina, incluyendo a aquéllos que gozaban del beneficio de la doble nacionalidad.

Desde 1890 la legislación argentina en materia de colonización cambió para favorecer la inmigración individual en detrimento de la colectiva, permitiendo con ello una mayor integración al Estado nacional. Se trataba también de evitar el surgimiento de otros estados dentro del Estado –habitantes de algunas colonias suizas en Santa Fe se levantaron contra la autoridad, acusada de corrupción, en defensa de sus derechos–.

Por otra parte, la década de 1890 marcó en Suiza el inicio de una fase de estabilización técnico-económica, haciendo más difícil la captación de la inmigración de ese país.

Pasada la crisis de 1890 una nueva corriente migratoria de suizos fue a la Argentina estableciéndose preferentemente en las colonias suizas, alemanas, italianas o mixtas ya existentes en la provincia de Santa Fe. Sin embargo, la valorización alcanzada por esas tierras influyó para desviar a los recién llegados a otras zonas, a más de 1.000 kilómetros de Buenos Aires. Los nuevos suizos que llegaron, especialmente después de la Primera Guerra Mundial, se instalaron en la zona del lago Nahuel Huapi, en Mendoza, en Misiones, en el Chaco, centros alejados pero que ya habían tenido precursores suizos.

La crisis de los años ‘30, que provocó graves dificultades económicas a la Confederación, hizo que su gobierno organizara y financiara una emigración en gran escala (la última a la Argentina) a las riberas del Alto Paraná, estableciéndose en Monte Carlo y Puerto Rico.

En 1937 el Gobierno argentino y la Confederación firmaron un convenio de inmigración y colonización y el Consulado suizo en Buenos Aires pudo ubicar a 400 suizos en Misiones.

Si bien en un principio la inmigración suiza fue rural, no pasó mucho tiempo sin que se estableciera en las grandes ciudades. En 1940 el 33% de los suizos residentes en la Argentina era ya propietario. Naturalmente, también hubo un importante porcentaje de inmigrantes que volvieron a su país de origen (35% entre 1857 y 1890, alcanzando con posterioridad el 52% de los nuevos inmigrantes).

Hoy, la comunidad de ciudadanos suizos en Argentina –más de 15.000- es la más importante de América Latina.

La emigración argentina hacia Suiza: el regreso

La emigración argentina a Suiza no alcanza la magnitud del fenómeno inverso. A raíz de la crisis económica de finales de 2001, se produjo un movimiento migratorio temporario de argentinos descendientes de suizos que regresaron a la tierra de sus antepasados. Al ir mejorando la situación en la Argentina, muchos de esos inmigrantes argentinos están regresando.

 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular





 
 
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